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Recursos farmacéuticos
Agostina Stefani
4 de agosto de 2026
4 min
La cadena de frío es el conjunto de procesos de almacenamiento y transporte diseñados para mantener un producto termosensible dentro de un rango de temperatura determinado, generalmente entre 2°C y 8°C, durante todo su recorrido: desde la fábrica, pasando por la droguería, hasta la góndola o el refrigerador de la farmacia.
Romper la cadena de frío no siempre significa que el producto se vuelva peligroso de forma visible. El problema es más sutil:
La cadena de frío puede romperse en varios momentos, y cada uno requiere su propio control:
💡 Un error frecuente es guardar productos termosensibles en la puerta de la heladera, la zona con mayor variación de temperatura del equipo. Los biológicos deben ubicarse siempre en los estantes centrales.
Sostener la cadena de frío dentro del local no depende solo del equipamiento, también de la rutina diaria:
Cada vez más droguerías y farmacias incorporan sensores digitales que registran la temperatura de forma continua y envían alertas automáticas ante cualquier desvío. Esto no solo reduce el riesgo de pérdida de producto, sino que también genera un respaldo documentado ante auditorías sanitarias, cada vez más frecuentes en productos biológicos.
La cadena de frío es uno de los procesos más silenciosos de la industria farmacéutica, pero también uno de los más determinantes para la eficacia de un tratamiento. Invertir en equipamiento adecuado, rutinas de control y capacitación del equipo no es un gasto accesorio: es una condición básica para garantizar que lo que se dispensa en el mostrador funcione como debe.
Head of Customer Success en Extendeal.